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Hubo un tiempo en el que lo mejor que podía sucederle a un trabajador era disponer de un contrato fijo de trabajo durante toda su vida hasta su jubilación, en una misma compañía habiendo ascendida ciertos escalafones. Gradualmente, después de los años 60, se demostró que era muy útil cambiar a otro departamento dentro de las empresas multinacionales o, en el caso de empresas nacionales medianas o pequeñas, cambiar de empresa. Precisamente este hecho ayudaba mucho a acelerar el proceso de aprendizaje. Ahora ha llegado el momento en el que el trabajo flexible es una elección lógica y deseada, y no se plantea sólo como una salida a un punto muerto del desarrollo profesional.

 

La gente (joven) tiene cada vez más trabajos flexibles, siendo su opción preferida. Las empresas empiezan a darse cuenta de la necesidad de contratar pericia temporal. Los empleados solicitan flexibilidad laboral. La causa para que este cambio sea posible en el S. XXI es el uso y el acceso más barato a las tecnologías de la información y la comunicación y a los sistemas informáticos. El mundo ha devenido un “home office”.

 

¿Llegará el momento en que todo el mundo tenga un trabajo flexible? ¿Quizá en el momento en que Seguridad Social o los sistemas hipotecarios se hayan adaptado? En otras palabras, ¿Llegará la evolución a la Era del Homo flexibilis en un futuro próximo?

 

Fuente de inspiración: NRC De Week ”Werken we straks allemaal flexibel?” por Petra de Koning y René Moerland

 

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